
Journal of Economic and Social Science Research | Vol. 06 | Num. 02 | Abr – Jun | 2026 pág. 77
incluidos con la misma formulación en ambos cuestionarios; por ello, se reportaron sin forzar
comparaciones no equivalentes. Autores (2026).
Los datos evidenciaron una diferencia marcada en el acceso efectivo al beneficio. En
el grupo de adultos mayores, 44 de 63 participantes recibieron la devolución del IVA,
lo que representó el 69,84%; en cambio, entre las personas con discapacidad, solo 18
de 90 participantes accedieron efectivamente al beneficio, equivalente al 20,00%. Esta
brecha de 49,84 puntos porcentuales mostró que la existencia formal del derecho
tributario no garantizó un aprovechamiento homogéneo entre los grupos analizados,
especialmente cuando el acceso dependió de requisitos, comprobantes, canales de
solicitud y conocimiento procedimental.
La lectura comparativa también mostró que el grupo de personas con discapacidad
presentó una paradoja relevante entre conocimiento general y uso efectivo. Aunque
71 participantes, equivalentes al 78,89%, afirmaron conocer el beneficio, solo 19, es
decir, el 21,11%, lo habían solicitado alguna vez, y únicamente 18, correspondientes
al 20,00%, accedieron efectivamente a la devolución. Este resultado sugirió que
conocer la existencia del beneficio no fue suficiente para activar el trámite, lo que
apuntó a una brecha entre información general, comprensión operativa y capacidad
real de gestión ante el sistema tributario (Dillman et al., 2014)
En el mismo grupo, el conocimiento específico sobre los límites máximos de
devolución fue menor que el conocimiento general del beneficio. Solo 25 personas
con discapacidad, equivalentes al 27,78%, indicaron conocer dichos límites, mientras
que 65, correspondientes al 72,22%, los desconocían. Esta diferencia fue
metodológicamente importante porque el beneficio no depende únicamente de saber
que existe, sino de comprender los montos, requisitos, periodicidad, canales de
presentación y condiciones aplicables según el grado de discapacidad. En
consecuencia, la falta de conocimiento técnico pudo haber reducido la solicitud y el
acceso efectivo, aun entre quienes reconocían la existencia del derecho (Lohr, 2021).
En el mismo grupo, el conocimiento específico sobre los límites máximos de
devolución fue menor que el conocimiento general del beneficio. Solo 25 personas
con discapacidad, equivalentes al 27,78%, indicaron conocer dichos límites, mientras
que 65, correspondientes al 72,22%, los desconocían. Esta diferencia fue
metodológicamente importante porque el beneficio no depende únicamente de saber
que existe, sino de comprender los montos, requisitos, periodicidad, canales de
presentación y condiciones aplicables según el grado de discapacidad. En
consecuencia, la falta de conocimiento técnico pudo haber reducido la solicitud y el
acceso efectivo, aun entre quienes reconocían la existencia del derecho (Lohr, 2021).
En los adultos mayores, aunque no se midió de forma directa el conocimiento del
beneficio con la misma pregunta aplicada al grupo de discapacidad, el 84,13%
manifestó interés en recibir más información. Este dato indicó que, incluso con un
mayor nivel de acceso efectivo, persistió una demanda significativa de orientación
institucional. Por tanto, el resultado no solo confirmó que este grupo utilizó más el