
Journal of Economic and Social Science Research | Vol. 06 | Num. 03 | Jul – Sep | 2026 pág. 7
horas, se observó un incremento progresivo en ambas poblaciones, expresadas en
unidades formadoras de colonias por gramo (UFC g⁻¹). Inicialmente, los recuentos
fueron bajos (hongos ≈ 1,2×10²; levaduras ≈ 4,5×10²), lo que indica una adecuada
condición anaeróbica al momento de apertura. Sin embargo, a medida que avanzó el
tiempo de exposición al oxígeno, los valores aumentaron de forma sostenida,
alcanzando a las 96 horas aproximadamente 6,0×10³ UFC g⁻¹ en hongos y 1,6×10⁴
UFC g⁻¹ en levaduras. Este crecimiento fue más marcado en las levaduras, que a
partir de las 48 horas superaron ampliamente a los hongos, evidenciando su mayor
capacidad de adaptación y proliferación en condiciones aerobias.
De manera complementaria, la caracterización microbiológica inicial permitió
identificar géneros como Aspergillus y Penicillium en el grupo de hongos, así como
Candida y Kazachstania en levaduras, microorganismos comúnmente asociados a
procesos de deterioro en ensilajes expuestos al oxígeno. Este comportamiento
coincidió con incrementos paralelos en el pH y en la temperatura superficial del
material, lo que sugiere una relación directa entre la proliferación microbiana y la
pérdida de estabilidad aeróbica. En este sentido, el aumento de la temperatura se
presentó como un indicador indirecto de la actividad metabólica de estos
microorganismos, particularmente de las levaduras, que utilizan azúcares residuales
y ácido láctico como fuente de energía.
En relación con la fermentación, la evaluación de bacterias ácido lácticas (LAB) y
bacterias totales a los 0, 3, 7 y 14 días mostró que la inclusión de CP favoreció el
crecimiento de estas poblaciones. En los tratamientos con CP, las LAB incrementaron
desde 1,0×10⁶ UFC g⁻¹ al inicio hasta 6,0×10⁷ a los 3 días, 1,8×10⁸ a los 7 días y
3,0×10⁸ UFC g⁻¹ a los 14 días. En contraste, el tratamiento control presentó valores
inferiores en todos los periodos evaluados, alcanzando 1,2×10⁸ UFC g⁻¹ al final de la
fermentación. De manera similar, la población total de bacterias fue superior en los
tratamientos con CP, registrando 3,0×10⁹ UFC g⁻¹ a los 14 días frente a 2,0×10⁹ UFC
g⁻¹ en el control, lo que indica una mayor actividad microbiana general en presencia
de este subproducto. El análisis estadístico de los datos (Tabla 1) mostró diferencias
significativas (p≤0,05) entre tratamientos para las variables hongos y levaduras,
evidenciando que los niveles de inclusión de CP influyen directamente en la
proliferación de estos microorganismos. En contraste, las bacterias lácticas y las
bacterias totales no presentaron diferencias significativas (p>0,05), lo que sugiere que,
aunque la CP favorece su crecimiento, este efecto es relativamente homogéneo entre
tratamientos. Los coeficientes de variación fueron bajos a moderados, indicando una
adecuada precisión experimental y consistencia en los datos obtenidos.
En cuanto a la estabilidad aeróbica, el ensilaje con inclusión de CP mostró un
comportamiento más favorable en comparación con el control. Las muestras con CP
mantuvieron temperaturas superficiales más estables durante la fase de exposición,
retrasando entre 12 y 18 horas el incremento crítico hasta aproximadamente 40 °C, lo
que indica una mayor resistencia al deterioro aeróbico. Este comportamiento sugiere
que la fermentación previa fue más eficiente, reduciendo la disponibilidad de sustratos